Esta hoja informativa está destinada a quienes padecen de tos ferina, o a quienes desean informarse sobre el tema.
 
La tos ferina (también conocida como coqueluche o pertusis) es una infección bacteriana que causa una tos grave e incontrolable. La infección se transmite fácilmente de una persona a otra. Suele considerarse una enfermedad infantil, pero pueden contagiarse personas de cualquier edad. Los niños pueden recibir una vacuna para prevenirla.
 
Esta hoja informativa es relevante tanto para los adultos con tos ferina como para los padres de niños que padecen esta afección. Sin embargo, por motivos de simplicidad, nos referiremos a “usted”.
 
 
Acerca de la tos ferina
Síntomas de la tos ferina
Complicaciones de la tos ferina
Causas de la tos ferina
Diagnóstico de la tos ferina
Tratamiento de la tos ferina
Prevención de la tos ferina

 

Acerca de la tos ferina
 

La tos ferina es una infección bacteriana que se transmite fácilmente entre las personas.
La característica principal de la tos ferina son los ataques de tos violenta.  En los niños (no bebés), la tos puede finalizar con un sonido similar a un alarido cuando inhalan.
 
La tos ferina no es tan común como solía serlo porque la mayoría de los niños están vacunados.
La vacuna no brinda protección para toda la vida, de manera que es posible contraer la infección como niño mayor o adulto, aunque los síntomas, generalmente, son más leves que en los bebés y niños pequeños.
 

Síntomas de la tos ferina

 
Por lo general, los síntomas demoran en aparecer entre siete y 14 días después de la infección, aunque pueden tardar hasta tres semanas. A esto se le llama período de incubación.
 
Los primeros síntomas son similares a los de un resfriado común. Es posible que presente malestar general, mucosidad, estornudos, fiebre leve y, algunos días después, tos seca.
 
Después de una o dos semanas, la tos empeora y aparecerán episodios de tos violenta que puede finalizar con un sonido similar a un alarido al inhalar. Los bebés menores de seis meses son menos propensos a hacer el sonido de “alarido” al toser. La tos suele empeorar a la noche, lo que dificulta dormir.
 
Además de los ataques de tos, los bebés y los niños también pueden:
 

  • sentirse mal y vomitar al final de un episodio de tos;
  • ahogarse con moco espeso en la garganta o el pecho;
  • dejar de respirar por períodos breves (conocidos como apnea) y ponerse azul por la falta de oxígeno;
  • tener dificultad para alimentarse, lo que puede provocar pérdida de peso y deshidratación;
  • ponerse colorados en el rostro mientras tosen.

 
Los bebés, especialmente los menores de seis meses, son afectados con mayor gravedad por la tos ferina.
La forma grave de la enfermedad es menos frecuente en los niños más grandes.  Si contrae tos ferina siendo adulto, los síntomas suelen ser leves y puede tener una tos seca e irritante que dura algunos meses.
 
Aunque no siempre es tos ferina, si usted o su hijo tiene alguno de estos síntomas, consulte a su médico de cabecera.
 

Complicaciones de la tos ferina

 
No es frecuente que ocurran complicaciones, pero son más frecuentes en los bebés que en los niños mayores y adultos. Las complicaciones menores pueden incluir:
 

  • pequeñas manchas rojas en el rostro o el pecho, el abdomen y la espalda causadas por pequeños vasos sanguíneos que se rompen al toser;
  • sangrado en la parte blanca del ojo, sangrado nasal y hematomas;
  • infección en los oídos.

 
Las complicaciones más serias pueden incluir:
 

  • neumonía (inflamación de los pulmones);
  • pérdida de peso y deshidratación debido a los vómitos;
  • pausas en la respiración (llamadas apnea);
  • bronquiectasia (ensanchamiento de las vías respiratorias);
  • falta de oxígeno al cerebro que puede causar convulsiones y, raramente, daño cerebral;
  • hernia abdominal o inguinal, una protuberancia en la ingle o en el abdomen (vientre) que ocurre cuando parte del intestino empuja a través de una parte débil de los músculos de la pared abdominal.

 

Causas de la tos ferina

 
La tos ferina es causada por una bacteria llamada Bortedella pertussis. Es altamente contagiosa y se transmite de una persona a otra al liberarse pequeñas gotas que contienen la bacteria al aire, cuando una persona infectada tose o estornuda.
 

Diagnóstico de la tos ferina

 
El médico de cabecera le preguntará acerca de sus síntomas y su historia clínica. Por lo general, podrá diagnosticar tos ferina en base a los síntomas, pero es posible que tome una muestra de moco o saliva de su nariz o garganta con un hisopo, que se enviará a un laboratorio para analizarla.


Tratamiento de la tos ferina

 
Su médico de cabecera puede recetarle antibióticos para evitar el contagio de la enfermedad a otras personas.  Sin embargo, aunque reciba tratamiento con antibióticos, la tos ferina generalmente dura entre seis y ocho semanas. Mientras más pronto reciba antibióticos después de contraer tos ferina, más efectivos serán para combatir la infección y reducir los síntomas.
 
Los medicamentos para la tos no ayudarán a reducir la tos ferina y no deben administrarse a los niños. 
 
Es posible que los niños con casos graves de tos ferina deban acudir al hospital para que los médicos puedan observarlos y tratar cualquier complicación. Por ejemplo, posiblemente sea necesario extraer el exceso de moco de la garganta por succión y los bebés pueden necesitar recibir líquido por goteo si no pueden alimentarse debido a la tos. Más de la mitad de los bebés menores de seis meses con tos ferina deben ir al hospital.
 

Prevención de la tos ferina

 

Vacunación

 
Los niños pueden vacunarse para prevenir el contagio de la tos ferina. La vacuna se llama antitosferina acelular y se administra mediante una serie de inyecciones cuando el niño tiene dos, tres y cuatro meses de edad. Se administra junto con las vacunas contra la difteria, el tétanos, la poliomielitis y Hib (Haemophilus influenzae tipo b). La combinación se llama DTPa/VPI/Hib.  Los niños reciben un refuerzo preescolar cuando tienen entre tres y cinco años de edad. En el Reino Unido existe un programa nacional de vacunación. Si decide no vacunar a su hijo, estará en riesgo de contagiarse de tos ferina y las otras enfermedades si viaja a otros países que no tienen un programa de vacunación.
 
Incluso aunque haya sido vacunado durante la infancia, la inmunidad disminuye con el paso del tiempo; por lo tanto, los niños mayores y los adultos pueden contagiarse de tos ferina.
 

Medicamentos

 
Si tiene tos ferina, su médico de cabecera puede ofrecerles antibióticos a los otros miembros de su familia, especialmente a los niños menores de 10 años que no han sido vacunados o si alguien que vive en su casa tiene asma o un sistema inmunológico que no funciona bien. Esto ayuda a prevenir que los familiares se contagien y transmitan la enfermedad.

Esta sección contiene respuestas a preguntas comunes sobre este tema. Las preguntas fueron sugeridas por profesionales de la salud, comentarios en el sitio web y consultas por correo electrónico.
 
 
Mi hijo tiene tos ferina.¿Puede ir a la escuela?
¿Por qué mi hija debe recibir tres dosis de la vacuna?¿Por qué no puede recibir todas las dosis a la vez?
¿Dura para siempre la vacuna?
 

Mi hijo tiene tos ferina. ¿Puede ir a la escuela?

Respuesta

 
Debe mantener a su hijo en su casa y no enviarlo a la escuela o guardería si tiene tos ferina.
 

Explicación

 
La tos ferina es muy contagiosa. Puede transmitirse fácilmente entre los niños al liberarse pequeñas gotas que contienen la bacteria al aire, cuando un niño infectado tose o estornuda.
 
Si cree que su hijo tiene tos ferina, debe mantenerlo en su casa y no enviarlo a la escuela o guardería y visitar a su médico de cabecera. Si su hijo tiene tos ferina, recibirá antibióticos y debe estar en su casa al menos cinco días después de iniciar el tratamiento. Debe mantener a los niños infectados alejados de sus hermanos, especialmente si dichos hermanos son niños pequeños o no han recibido la vacuna.
 
Los adultos también pueden contraer tos ferina, pero los síntomas suelen ser mucho más leves. Aunque se sienta bien para volver a trabajar, debe quedarse en su casa durante cinco días después de iniciar el tratamiento con antibióticos si trabaja con niños menores de cinco años, con ancianos o con personas que tengan alguna enfermedad crónica o el sistema inmunológico debilitado.
 

Más información

 

  • Health Protection Agency (Agencia de Protección de la Salud o HPA, por sus siglas en inglés)

www.hpa.org.uk
 

Fuentes

 

  • Communicable disease policy on pertussis. Health Protection Agency. www.hpa.org.uk, consultado el 9 de diciembre de 2009

 

  • Whooping cough (pertussis). General information. Health Protection Agency. www.hpa.org.uk, consultado el 9 de diciembre de 2009

 

¿Por qué mi hija debe recibir tres dosis de la vacuna? ¿Por qué no puede recibir todas las dosis a la vez?

Respuesta

 
La vacuna antitosferina se administra a su hija en tres dosis porque esto produce la respuesta inmunitaria más potente.
 

Explicación

 
Los niños reciben una dosis de la vacuna cuando tienen dos, tres y cuatro meses de edad. Con cada dosis, se refuerza la respuesta inmunitaria a la bacteria Bortedella pertussis (que causa la tos ferina) de su hijo, lo que fortalece su inmunidad a la tos ferina.
 

Más información

 

  • Health Protection Agency (Agencia de Protección de la Salud o HPA, por sus siglas en inglés)

      www.hpa.org.uk
 

  • Inmunización (Departamento de Salud)

      www.immunisation.nhs.uk
 

H3 Fuentes

 

  • FAQs: Why does my child need three doses of the vaccination? Immunisation. Department of Health. www.immunisation.nhs.uk, consultado el 9 de diciembre de 2009

 

¿Dura para siempre la vacuna?

 

Respuesta

 
No, la vacuna contra la tos ferina disminuye con el tiempo. Los niños mayores, adolescentes y adultos pueden contagiarse de tos ferina pero la infección generalmente causa síntomas más leves que en los bebés pequeños.

 
Explicación

 
La inmunidad disminuye después de un tiempo, por eso los niños reciben un refuerzo preescolar cuando tienen entre tres y cinco años de edad.
 
La vacuna no brinda protección a largo plazo, por lo que puede contraer la infección en la adolescencia o la adultez. Sin embargo, los síntomas en los adultos suelen ser más leves que en los bebés.
 

Más información

 

  • Health Protection Agency (Agencia de Protección de la Salud o HPA, por sus siglas en inglés)

    www.hpa.org.uk
 

  • Inmunización (Departamento de Salud)

www.immunisation.nhs.uk
 

Fuentes

 

  • Whooping cough (pertussis). General information. Health Protection Agency. www.hpa.org.uk, consultado el 9 de diciembre de 2009

 

Temas relacionados

 

  • Vacunación infantil
  • Tos ferina

Temas relacionados
 

  • Vacunación infantil
  • Neumonía
  • Tétanos
  • Hernia: inguinal

 

Más información

 

  • Health Protection Agency (Agencia de Protección de la Salud o HPA, por sus siglas en inglés)

      www.hpa.org.uk

  • Información sobre inmunizaciones del NHS (Servicio Nacional de Salud)

www.immunisation.org.uk
 

Fuentes

 

  • Whooping cough (pertussis). General information. Health Protection Agency. www.hpa.org.uk, consultado el 30 de noviembre de 2009

 

  • Whooping cough.  Clinical features.  GP Notebook. www.gpnotebook.co.uk, consultado el 30 de noviembre de 2009.

 

  • Communicable disease policy on pertussis. Health Protection Agency. www.hpa.org.uk, consultado el 9 de diciembre de 2009

 
 

  • Whooping cough. Advice and support:  Ask Dr Jane.  UCL Institute of Child Health. www.ich.ucl.ac.uk, consultado el 30 de noviembre de 2009

 

 

 

 

  • Beers MH, Fletcher AJ, Jones TV, et al. The Merck manual of medical information. 2da edición. Nueva York: Pocket Books, 2003:1564.

 

  • Simon C, Everitt H, Kendrick T. Oxford handbook of general practice. 2da edición, Oxford 2005:462

 

  • Altunaiji SM, Kukuruzovic RH, Curtis NC, et al. Antibiotics for whooping cough (pertussis) Cochrane Database Sys Rev 2007, Número 3. DOI: 10.1002/14651858.CD004404.pub3

 

 

  • Communicable disease policy on pertussis. Health Protection Agency. www.hpa.org.uk, consultado el 9 de diciembre de 2009

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